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Tres propuestas para fortalecer el comercio en Ecuador

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Compartimos un resumen del panorama del comercio en la frontera norte del país y la posición estratégica de la Cámara de Comercio de Guayaquil frente a esta situación.

Tulcán es la capital de la provincia de Carchi y cuenta con una población aprox. de 86.000 habitantes. De acuerdo a cifras presentadas por la Cámara de Comercio de Tulcán, en la ciudad funcionaban hasta hace poco alrededor de 3.231 negocios, 29% de los cuales están ligados al comercio, de estos el 35% en la actualidad se encuentran cerrados, el 15% casi no vende, acumulando altos niveles de inventario, y el otro 50% se encuentra abierto pero, por las bajas ventas, pensando en cerrar.

Posición de la Cámara de Comercio de Guayaquil

Los empresarios agremiados plantean tres factores para fortalecer el comercio:

Primero, que se extienda el beneficio de la exoneración del anticipo del impuesto a la renta a todo el país, y no solo en Carchi, porque el comercio está golpeado no solo en la frontera sino en todo el territorio. Segundo, se insiste en la eliminación de las salvaguardias, sobre todo anticipándonos al fenómeno de El Niño y a una eventual erupción del volcán Cotopaxi. Y tercero, una suerte de compromiso del sector público de no generar nuevos impuestos hasta el 2017.

La imposición de impuestos, aranceles, cupos, normas técnicas y sobretasas arancelarias han convertido a Ecuador en el país más caro de la región. De acuerdo al Índice Big Mac Ecuador tiene el precio de la famosa hamburguesa más alto de América Latina, después de Brasil y Uruguay.

La devaluación del peso colombiano ha afectado el comercio de Tulcán,  pero también lo han hecho las salvaguardias. La transformación de la prospera ciudad de Tulcán en zona deprimida se debe esencialmente a dos factores: uno externo sobre el cual no tenemos control, y uno interno que podemos corregir inmediatamente. El primero tiene que ver con la devaluación del peso colombiano frente al dólar, mientras que el segundo tiene que ver con el alto costo para nuestros comerciantes de las salvaguardias. Ambos han vuelto al Ecuador costoso y  poco competitivo frente a Colombia y Perú.

De hecho, el comercio en la frontera disminuyó antes de la reciente devaluación del peso colombiano y el sol peruano.  El déficit fiscal y la política de sustitución de importaciones, que han elevado los aranceles y demás restricciones al comercio, han disminuido la calidad de vida de millones de consumidores ecuatorianos, han golpeado al comercio y generado desempleo del todo el país.

Resultado de las restricciones al comercio, en nuestras ciudades fronterizas ha disminuido el comercio hasta en un 80%. El comercio de electrodomésticos, tecnología, ropa, zapatos y útiles escolares en Tulcán y Huaquillas, no existe. Con el alto costo de importación y fabricación no pueden competir y se han convertido en ciudades fantasmas.

Impuestos europeos en un país con alto subempleo y salarios bajos. La importación de bienes paga aranceles, Fodinfa, ICE, IVA, ISD y ahora salvaguardias de hasta el 45%.

Nos dicen que no compremos en los países vecinos, pero no se puede culpar a los consumidores, ellos quieren productos de calidad al mejor precio. Los altos costos locales vuelven prohibitiva la compra de muchos productos y la alternativa que les queda es comprar afuera.

Las medidas propuestas por el régimen no van a ser suficiente. Las medidas del Gobierno contemplan exonerar del pago del anticipo del Impuesto a la Renta (IR), a la actividad comercial y el transporte. Lo cual no es una solución real, pues en las actuales circunstancias los comerciantes y transportistas de la zona no están generando rentas.

No estamos preparados para enfrentar el fenómeno El Niño. El alto costo de importación de equipo caminero, materias primas, bienes de capital como herramientas y maquinaria, vuelven vulnerable a Ecuador frente a este fenómenos climático.

La Cámara de Comercio de Guayaquil solicita la derogación de las salvaguardias. La CCG que además preside la Federación Nacional de Cámaras de Comercio del Ecuador y por lo tanto transmite el sentir de los comerciantes del país, se solidariza con los empresarios de Tulcán y del Ecuador, y solicita la derogación inmediata de las salvaguardias, por poner en riesgo nuestros negocios y miles de empleos productivos.

El ISD también debe ser eliminado. Las transferencias al exterior para el pago de materias primas, bienes de capital y muchos otros productos que importamos, están gravadas por concepto de este impuesto con un 5% adicional. Lo cual encarece la producción nacional y la comercialización interna de bienes importados.

Los ecuatorianos requerimos apertura comercial. Consumidores de Colombia y Perú disfrutan de productos importados pagando cero arancel. De igual forma sus productores tienen materias primas y bienes de capital muy baratos lo que los vuelve competitivos, más allá de las devaluaciones de sus monedas.

La Depreciación en un 50% del peso colombiano frente al dólar. Hace aproximadamente un año nuestro dólar podía comprar 2.024 pesos colombianos, en la actualidad compra 3.046 pesos, es decir que la moneda colombiana se ha devaluado un 50% aprox. respecto a la nuestra, haciendo más barato para los ecuatorianos comprar en el país vecino.

En la frontera sur el Sol peruano se devaluó solo 12.6% frente al dólar. La ciudad de Huaquillas tienen una población de aprox. 50.000 habitantes y se encuentra en la frontera con Perú. Esta localidad padece una situación similar a la de Tulcán, el comercio está parado, pero en este caso no hay un deterioro tan considerable del valor de su moneda del país vecino. En septiembre del año pasado la cotización era 2,84 soles por dólar, al día de hoy son 3,20 soles por dólar, una devaluación del 12,68%. A pesar de que la cotización no ha variado tanto como en Tulcán la diferencia de precios entre un lado y el otro de la frontera, es significativa.

Afectación en Tulcán y Huaquillas también se debe a las Salvaguardias. Muchos de los negocios afectados son aquellos relacionados con la venta de electrodomésticos, tecnología, útiles escolares y ropa. Muchos de estos bienes no se producen localmente o su fabricación local no abastece el mercado, debiendo ser en su mayoría importados, pagando un 5% de Impuesto a la Salida de Divisas (ISD) y una alta sobretasa arancelaria por las salvaguardias por Balanza de Pagos.

Electrodomésticos y televisores se importan con un 45% de sobretasa, al igual que los pendrives y cámaras; los útiles escolares pagan entre 15% y 45% adicional; la ropa se importa con un recargo del 25% y la tela para producir localmente paga 5%; las notebooks y tablets ahora pagan 15% más, estos últimos se vendían bien en la época de inicio de clases en la sierra, ahora se compran en Colombia. Si sumamos además el aumento del costo de la producción nacional, porque las salvaguardias afectan también las materias primas y bienes de capital (se estima que el 36% de las partidas gravadas por las sobretasas tienen que ver con en este tipo de bienes), podremos entender porque nuestros comerciantes dejaron de ser competitivos en la frontera.

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