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Orlindo Ayoví trabaja mientras aguarda que algún club en Honduras le abra las puertas

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El delantero ecuatoriano Orlindo Ayoví cumplió un año en Honduras el pasado 1 de agosto, pero su permanencia en el país centroamericano no ha sido como él esperaba, ya que al no tener equipo, el ariete nacional ha tenido que emplearse en otras labores en espera de un llamado para integrarse a alguna selección.

De acuerdo con una nota publicada en el portal hondureño Diez.com, Ayoví se vinculó a una cadena comercial como bodeguero, luego de no pasar una prueba en el club Olimpia.

Cuando entonces emprendió el largo viaje desde su natal Ecuador hasta Honduras, en agosto de 2014, nunca se imaginó vivir situaciones poco normales para un futbolista, pues primero tuvo que lidiar con el hecho de no pasar una prueba en el Olimpia, luego se fue a Marathón, pero quedó fuera del equipo.

Por fortuna se encontró con dos ángeles, como él llama a sus “padrinos” Aracely y Orizon Amaya, propietarios de Baleadas Express, donde le han abierto las puertas del negocio para que cambie los tacos y los entrenamientos por las bodegas, según declaraciones que reproduce ese medio digital.

Por su parte, el jugador nacional, quien suma 18 clubes en su trayectoria que comenzó en 2004 (Liga de Quito fue su primer equipo), argumentó al portal hondureño que la decisión de trabajar en un supermercado la tuvo que tomar debido a que, además de no superar las pruebas en el Olimpia, tuvo que lidiar con una lesión.

“Tomé la decisión de parar porque seguía lesionado, en eso Orizon (directivo de Marathón) y su esposa me brindaron su respaldo, él me dijo que me viniera a trabajar y la verdad que estoy muy agradecido”, comenta el jugador, quien en su hoja de vida tiene un gran recorrido en equipos de su país y en Argentina (Atlético de Rafaela), Uruguay (Rampla) y México (Irapuato y Zacatpec).

Ayoví argumentó además que tuvo una propuesta para retornar al país este año, pero las condiciones económicas “no eran muy buenas”, por lo que esperará hasta que se le abran las puertas en algún otro club de Honduras.

Preguntado si tenía vergüenza trabajar en una bodega, tras haber militado en 18 clubes de Ecuador, México, Uruguay y Argentina, Ayoví confesó: “No, lo malo fuera que anduviera en cosas malas, cuando uno anda con Dios, no da vergüenza trabajar. Además desde pequeño sé hacer de todo un poco”.