Cuando ‘Marco’ se enteró de la despiadada y salvaje muerte de su hermano Segundo Gualberto Sigcha Lozano, de 33 años, no lo podía creer, sintió que el mundo se le venía encima, estaba indignado, tanto que al acudir al lugar donde encontraron el cadáver agarró una botella y se cortó la venas mientras amigos y familiares trataban de calmarlo.
Esa escena llena de dolor y tragedia ocurrió en una bananera a la salida del cantón El Guabo. El cadáver estaba boca abajo en medio del lodo, desperdicios, maleza, piedras, cuyas plantas de banano convertían ese escenario en uno de los más lúgubres, aterradores; allí, donde debía cosecharse una buena producción, más bien sembraron el pánico y la desgracia. Desgracia que hoy atormenta a una familia.
Fueron los agentes de la Dirección Nacional de Delitos contra la Vida, Muertes Violentas, Desapariciones Extorsión y Secuestros DINASED, junto al Fiscal de Turno Dalton Macas, quienes acudieron al lugar de los hechos para tomar procedimiento. Al examinar el cuerpo encontraron las huellas de 5 puñaladas a la altura de la región del tórax y una en la espalda en la región cervical. Fue una muerte salvaje, austera, una muerte truculenta.
De acuerdo con las primeras investigaciones se conoció que la víctima habría sufrido un asalto mientras se dirigía a cobrar su día de trabajo. Aparentemente unos sujetos desconocidos aparecieron en el lugar, lo interceptaron, increparon, amenazaron, golpearon, le robaron sus pertenencias y, luego, sacaron a relucir un puñal y lo mataron.
Los agentes determinaron que en la escena probablemente existieron huellas de violencia y forcejeo; es por ello que extrajeron del occiso -Lechos Ungüeales-, es decir, muestras de tejidos debajo de las uñas, para extracción de códigos genéticos para futuros cotejos, hisopados de maculas de sangre, en diferentes puntos de la escena.
