Existe un lugar en Guatemala en el que se curan las enfermedades antes de que existan, pues el SIDA, antes de infectar los cuerpos, mata por los silencios que lo envuelven. Una derrota, la de las palabras, que condena a la comunidad homosexual en el país: un 11 por ciento tiene el virus.
En “Casa Diversa”, un pequeño local escondido tras un portalón blanco que se abre solo tras un aldabonazo metálico, llevan varios años luchando contra el silencio.
