
La victoria de Deportivo Quito sobre Barcelona tuvo dos protagonistas: el mediocampista Christian Lara y el árbitro Diego Lara.
El ‘Diablito’ propició la remontada de los chullas y el juez falló al acreditar como válido un gol que sentenció el triunfo azulgrana. Así, un partido en el que los dos equipos se repartieron el dominio del juego en cada tiempo, terminó con bronca y los reclamos de los visitantes y la alegría de los locales. Deportivo Quito alcanzó su primer triunfo (2-1) en lo que va del torneo. Un resultado que le urgía para levantar la estima y quitarse el estrés. Esa desesperación por ganar se evidenció en los minutos finales: el entrenador Juan Carlos Garay se tomaba la cabeza con las manos, gritaba a sus jugadores y les pedía que no renunciaran al control del balón en la cancha del Atahualpa.