
Banda Tapir es un grupo de músicos y actores ecuatorianos que propone música rock alternativa para niñas y niños, a partir de la fusión de ritmos populares nacionales y de todo el mundo, con una puesta en escena con títeres que transmiten mensajes sobre valores humanos.
“La música de Banda Tapir es sobre la educación, habla de los valores, del cuidado del agua, del cuidado ambiental, de las aventuras de los niños, querer crecer, viajes, sueños, la imaginación y jugar, y jugar, y jugar”, dijo su director musical, Fabián Romero,
La agrupación artística debe su nombre a ese mamífero que habita en todas las regiones del Ecuador (costa, sierra, oriente) y en gran parte de Latinoamérica, y lo escogieron como un símbolo para representar su unidad.
El grupo está formado, además, por Dany Herrera (batería), Juan José Saenz (bajo), Patricia Aranda (voz principal y percusión), Jessy Constante (voces y títeres), Pancho Arias (guitarra, voz, títeres y quena).
“La idea principal es hacer rock, sin embargo, fusionamos con reggae, sanjuanitos, etc. Es un viaje musical en el que vamos topando diferentes aspectos musicales y de la vida diaria de un niño, y vamos fusionando sus vivencias con la idea de no regir su educación, sino de que ellos puedan tener raciocinio para saber qué les gusta y qué no. La cuestión nuestra es mostrarles, darles a conocer algo que existe y que es bueno”, comentó Herrera.
El proyecto nació en 2008, pero se consolidó en 2010 con la idea de comunicarse con los más pequeños desde su propio lenguaje y romper con los cánones musicales que encierran a los menores de edad en música de épocas pasadas.
“A veces nos vestimos de negro entero, pero tenemos trajes coloridos, en general siempre tratamos de que (las presentaciones) tengan mucha relación con los niños a partir de los colores; ponemos globos, juguetes y los títeres del Mono Xilófono, la Llama Pachanga y Danti el Tapir, manejados por Pancho Arias y Jessy Constante”, indicó Danny.
En sus presentaciones los títeres manejan la historia. Por ejemplo, el mono Xilófono canta un trash metal a la no violencia y sale a bailar ‘mosh’ (danza propia del rock pesado) con los niños. “Los otros títeres van entrando, los hacemos cantar un poco más, son el enganche y cada títere tiene su propia forma de ser”, expuso.
Romero narra que se inspiró en su hijo y juega con él a imaginar historias de las que luego saldrá el tema de alguna canción, pero todos los integrantes aportan con letras, versos o melodías.
Los músicos comentaron que en ocasiones a los niños se les hace a un lado, y por más leyes y derechos que existan son vistos como entes no productivos. “La idea es decirles ‘también fuimos como ustedes’. Los niños son los primeros que se merecen música de calidad”, dijeron casi al unísono.
