Problemas interpersonales habrían sido la motivación del asesinato. El cuerpo de una mujer estaba sobre el piso de una modesta vivienda ubicada en el barrio Centro de la parroquia de La Esperanza. A simple vista, se notaba que fue amedrentada con un arma cortopunzante.
En la estancia donde se cometió el asesinato se encontró un cuchillo de cocina con el que se presume que la hirieron. Carmela Puga, madre de la fallecida, aseguró a los uniformados que su hija salió por la mañana a un terreno donde acostumbra a sembrar y cultivar, y en donde hace días había discutido con vecinos de la localidad por el acceso a su propiedad, a quienes acusaron de ser los presuntos autores de este delito.
A menos de seis horas de haberse cometido el hecho de sangre, los uniformados lograron dar con el paradero del presunto autor del crimen. Se trata de un adolescente de 16 años de edad. Tres domicilios cercanos a la vivienda donde fue hallada muerta Zoila, fueron verificados por los policías. La madre del implicado les dijo a los agentes que el muchacho se encontraba en el centro de Tabacundo, por lo que se inició la localización y captura del joven. En una propiedad, los agentes especializados encontraron prendas de vestir que tenían manchas de sangre, algo que el aislado no supo justificar. El adolescente aceptó la responsabilidad del crimen
Familaires y conocidos de la occisa se mostraron sumidos en profunda tristeza y aseguraban no comprender la violencia con la que Zoila fue brutalmente asesinada.
