La inquietud por desvelar los secretos de uno de los organismos más resistentes a la radiación de todo el planeta empujó a la científica chilena Jenny Blamey a viajar hasta el Glaciar Unión, ubicado en la Antártida profunda y a tan sólo 1.000 kilómetros del Polo Sur.
Estos microorganismos, que se clasifican dentro de los denominados extremófilos, son capaces de sobrevivir en ambientes con temperaturas inferiores a los cero grados celsius y soportar altos niveles de radiación tanto ultravioleta como gamma.
