Ecuador apuesta a un radical cambio en su educación superior

Ecuador apuesta por una “revolución” en la educación superior con un intenso programa de becas de pregrado y de posgrado en el exterior para estudiantes de escasos recursos, la creación de cuatro nuevas instituciones especializadas y una depuración de los centros de tercer nivel.

Desde 2007, un total de 8.860 jóvenes han obtenido becas del Estado para estudiar en el extranjero.

Ecuador tiene 2,31 becarios por cada 10.000 habitantes, dijo el presidente socialista Rafael Correa hace poco. En el mundo, “solo nos ganan Alemania y Dinamarca”, apuntó.

El proceso de depuración de centros universitarios se mantiene como una política permanente.

Asimismo, el gobierno de Correa se fijó como meta fortalecer la oferta de institutos técnicos, que hasta 2017 sumarán 40 para acoger a 100.000 estudiantes.

“Somos el país con mayor inversión pública de la región y, sin embargo, tenemos que importar talento humano porque no tenemos esos técnicos”, dijo a la AFP el secretario (ministro) de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación, René Ramírez.

El gobierno de Correa heredó un sistema universitario que, pese a ser estatal, cobraba. Según Ramírez, había un “proceso de elitización” en las universidades oficiales por lo que marcó como hito el establecimiento, en 2008, de la gratuidad en la educación superior.

Esta decisión incrementó la matrícula de alumnos pobres en universidades de 11% a 20% entre 2006 y 2013. En ese mismo periodo, la asistencia de indígenas a los centros educativos aumentó de 9,5% a 17,5% y de afroecuatorianos de 14,1% a 25,5%.

“Un sueño de muchos”

El aumento de la inversión se refleja en la creación de cuatro nuevas universidades: la de Educación, la amazónica Ikiam (cuyo nombre significa selva en el idioma indígena shuar), la de Artes y la Yachay (conocimiento, en lengua quichua).

Esta última ha sido catalogada como la Silicon Valley ecuatoriana por su orientación hacia la investigación científica y fomento de industrias.

 

Yachay, ubicada en lo que era una hacienda en la provincia andina de Imbabura (norte), es la insignia de la nueva educación superior. Desde marzo funciona para las áreas de Biomedicina, Petroquímica, Nanotecnología, Emprendimiento, Informática y Geología.

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