
Mantenerse en vigilia era algo habitual para Agustín Paredes. Esperando que el agua potable llegara a su domicilio
Se pasaba noches y madrugadas, lo que repercutía en su desempeño laboral, debido al cansancio que le causaba la falta descanso.Esta rutina la ha realizado Paredes por varios años, al igual que muchos otros habitantes de Las Orquídeas.
Los técnicos de la Empresa Pública Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de Portoviejo (Epmapap) solucionaron el problema que impedía el normal abastecimiento del líquido.
“Ahora tenemos agua todos los días y creo que hasta demasiado. Antes tenía que halar con mi boca una manguera, creo que estaba que un poco más y perdía la garganta. Además la factura por el consumo eléctrico era muy elevada. Fueron nueve años de suplicio” ,señalo Cecilia Bermello..