El liberal Mauricio Macri (Cambiemos) será el nuevo presidente de Argentina, según el conteo del 63% de los votos. Se ha impuesto en las urnas al peronista Daniel Scioli (Frente para la Victoria) por 53,5% a 46,5% en una jornada tranquila. Parecía como si todo estuviera ya decidido desde la primera vuelta, donde se produjo el vuelco real. Macri se convirtió entonces en favorito y no se ha bajado de ese pedestal. La única duda era qué distancia lograba con su rival, un dato importante para saber con qué fuerza arrancará su Gobierno en una situación económica delicada.
En la página oficial (www.resultados.gob.ar), con el 14,82% de las mesas escrutadas el candidato de Cambiemos vencia 54,43% a 45,57%. Los números se irán actualizando cada cinco minutos. La tendencia se confirmaría a las 22. Pero pocos dudan del triunfo irreversible del líder del PRO.
El cambio llegó a Argentina con una sensación de normalidad absoluta, sin denuncias de fraude, sin tensiones, y con una jornada soleada en la capital. Nada que ver con las primarias de agosto, cuando se votó después de una de las peores inundaciones que se recuerdan en la provincia de Buenos Aires y hubo denuncias de todo tipo. Todo apuntaba entonces a una victoria del oficialismo. Pero poco a poco Macri fue ganando terreno y Scioli perdiéndolo, en un ambiente de hartazgo del kirchnerismo que las encuestas no lograron detectar.
Macri logró forzar la segunda vuelta el 25 de octubre con un resultado inesperado —37% a 34% a favor de Scioli— y desde entonces no ha parado de crecer mientras Scioli y el oficialismo cambiaban por completo la estrategia, a la desesperada, para intentar animar el voto anti-Macri y convencer a los argentinos, sobre todo a las clases populares, de que tenían que ir a votar para defender sus planes sociales y los derechos adquiridos en estos años.
Toda la campaña estuvo centrada en la idea de que con Mauricio Macri venía un cataclismo, pero el día en que realmente se votó, no pasó nada. Incluso Daniel Scioli, que durante tres semanas trató de convencer a los argentinos de que su rival es “un peligro”, se olvidó ayer de esa guerra e incluso trató de recuperar su amistad con Macri. Ambos eran amigos hace 30 años, pertenecen al mismo círculo de hijos de empresarios millonarios y son de la misma generación, pero en estos últimos días todo parecía roto entre ellos.
Esta batalla entre dos hombres de la élite económica del país, que vienen de mundos ajenos a la política —Macri del fútbol, como presidente de Boca Juniors, y Scioli de un deporte para millonarios como las lanchas fueraborda— ha llegado a su fin y Scioli busca la reconciliación e incluso habló de la relación de sus mujeres. “Karina conoce a Juliana hace muchos años y esas son las cosas que perduran, la política es una circunstancia”, sentenció. Scioli trató de utilizar a su favor la figura del Papa, cercano al peronismo, y volvió a citar las palabras de Francisco: “Voten en conciencia”.
Macri optó este domingo por su habitual mensaje optimista sin entrar en muchos detalles. “Es una enorme alegría, siento que estamos es un día histórico, que va a cambiar nuestras vidas. Espero que comience una nueva etapa en la Argentina. Venimos con tranquilidad y esperemos que hoy sea una fiesta. Le quiero decir a todo el mundo gracias. Siento una enorme alegría y que estamos todos sabiendo que es un día histórico en el que van a cambiar nuestras vidas”, aseguró poco después de votar.
