Una cultura de prevención se gesta en las aulas

Un acuerdo suscrito entre el Ministerio de Educación y la Secretaría de Gestión de Riesgos establece la obligatoriedad de realizar al menos dos simulacros al año en cada plantel educativo.

 

El programa Participación Estudiantil presenta como una opción la Gestión de Riesgos.

Lo que en 2010 comenzó como un proyecto de certificación de centros educativos en gestión de riesgos, es hoy una política pública efectiva de reducción de riesgos.

La acción la despliegan la Subsecretaría de Construcción Social y el Ministerio de Educación, según explica Kathya Banda, titular de la Dirección de Inclusión de Gestión de Riesgos en la Educación Formal, de la SGR. De hecho, ambas dependencias gubernamentales han desarrollado conjuntamente un sinnúmero de programas.

El documento establece que todos los centros educativos deben elaborar su plan de reducción de riesgos y, de acuerdo al literal 6, deben preparar, como mínimo, dos simulacros a lo largo del año lectivo. El trabajo se desarrolla en las 24 provincias que tiene a su cargo la Subsecretaría (abarca las direcciones de Capacitación, Gestión de la Información y Educación); es decir, hay 24 oficinas, cada una con su propio director provincial y sus respectivos equipos de constructores sociales.

“Hoy se llama Plan de Reducción de Riesgos, y como política pública, según el Acuerdo Ministerial del año 2012, es obligatorio en todos los centros educativos”, subraya Banda.

¿Por qué es necesario trabajar en la prevención del riesgo de desastres? Ecuador es visto como un país multiamenaza: deslizamientos, tsunamis, incendios estructurales, forestales; sismos, inundaciones. “Apuntamos a que los niños se preparen porque es más fácil llegar a ellos y educarlos, y queremos que ellos construyan la cultura de gestión de riesgos”, subraya la experta.

Por eso, las acciones se diversifican. El Ministerio de Educación cuenta también con el Programa de Participación Estudiantil, que es obligatorio para todos los estudiantes de primero y segundo año de bachillerato. Una de las opciones es Gestión de Riesgos. Y si bien la rectoría del plan es de esa Cartera de Estado, la enseñanza se imparte bajo la guía de la SGR.

La capacitación  no solamente apunta a que la familia elabore su plan de emergencia, sino que los niños lleven a sus hogares los conocimientos que en materia de gestión de riesgos están aprendiendo en los planteles educativos, y vayan fomentando una cultura de prevención. “No apuntamos a que ellos sean quienes, en un momento dado, tengan la responsabilidad de salvar una vida, pero sí, a que puedan reaccionar favorablemente ante el evento adverso”, precisó la funcionaria.

Además, a través de las ferias ciudadanas se reparte material didáctico y se realizan juegos con los niños para enseñarles sobre la reducción del riesgo. Para este año, incluso, se elaboró material educativo para personas no videntes, sobre amenazas de incendio, inundación y tsunami; y se establecieron planes de reducción de riesgos en centros infantiles del buen vivir y centros de desarrollo infantil.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *