
En la casa de Mercedes Paredes el agua no falta. El líquido llega a la parroquia Andignato, del cantón Cevallos (Tungurahua), por las tuberías instaladas en 1998.
La mujer, de 46 años, participó con otras 300 personas en 60 mingas para tender los conductos desde las fuentes de Cachahuaico, en las riberas del río Mocha. Fueron 30 kilómetros de abrir, colocar las tuberías y cerrar las zanjas. Se construyeron tanques de distribución y se entregaron los medidores. El proyecto data de 1998, financiado por una ONG suiza, la Prefectura y las mingas. Luego se creó la Junta de Aguas para administrar este sistema. Esta organización es una de las 210 juntas de agua potable y 110 de riego de Tungurahua, según la Secretaría del Agua (Senagua). 260 000 personas, de los nueve cantones, se benefician de estas. Las juntas de agua, por su papel en el control y administración de este recurso, son uno de los elementos centrales del proyecto de Ley de Recursos Hídricos, cuyo debate final arrancó la semana pasada en la Asamblea. No hay fecha específica para su aprobación. Según la Senagua, a escala nacional existen 3 642 juntas de agua potable registradas y unas 5 500 juntas de regantes de hecho y de derecho. Es una compleja red de control y el principal motivo de las fricciones de los grupos indígenas y campesinos con el Gobierno, durante la discusión de esta ley, estancada en el 2010. Recién en marzo pasado se realizaron las consultas prelegislativas a las comunidades para difundir su contenido. Por lo que, para insistir en el cumplimiento de los acuerdos, la Conaie y la Ecuarunari comenzarán este viernes con una jornada de marchas. En Andignato, Mercedes Paredes paga a la junta USD 7 mensuales por los 15 metros cúbicos de agua que usa. El año pasado hubo las elecciones de su Presidente. Se presentaron tres candidatos nominados por el pueblo. “Es una actividad no remunerada”, cuenta Mandrey Robalino, expresidente. La Junta de Andigato recauda USD 5 000 cada mes. Los fondos se reinvierten en trabajos de reparación y tuberías. Leonardo Velasteguí, director de la Secretaría del Agua en Tungurahua, explica que el agua para el consumo es gratuita. Pero las juntas cobran por el servicio de transporte, clorificación y mantenimiento.