Como dicen en español, ‘El bailado nadie me quita’, apunta Manuela Picq, en el departamento que arrienda desde hace dos años en La Floresta. Y sigue: “Mi relación con el movimiento indígena, con Carlos (Pérez) y con Ecuador son parte de mí. Soy profundamente ecuatoriana, lo cargaré toda la vida conmigo. Pero espero estar de vuelta pronto”.
La mañana de este viernes 21 de agosto, a una semana exacta de que le revocaran la visa 12/8, de intercambio cultural, cuenta que esta tarde dejará Ecuador. Llegó en el 2004 a su primer trabajo: maestra de la Universidad San Francisco de Quito, luego de haber terminado su doctorado. Viajará a Brasil, a Río de Janeiro, un territorio que le permitirá sentirse segura para pedir la visa Mercosur.
“Estoy en un limbo jurídico porque no me deportan ni tampoco me dan visa y me dicen que hice cosas prohibidas, el participar en una actividad política según Patiño”, comenta.
Ricardo Patiño sobre caso Manuela Picq: ‘No siempre el parte policial recoge exactamente lo que ocurre’ Testimonio de Manuela Picq: ‘Me trataron como criminal solo por caminar en las calles’ Ella se siente molesta porque le acusan de haber dañado el patrimonio histórico,
“Creo que en mi presencia en Ecuador he construido. Al revés. Valorar el movimiento indígena es reconstruir el patrimonio cultural y filosófico de este país”.
¿Qué pasará con su relación con el presidente de la Ecuarunari, Carlos Pérez Guartambel? Manuela asegura que será súper difícil para ellos estar separados. “Es difícil para mí dejar a Carlos solo en este momento. Es difícil dejar mi trabajo, empezamos clase la próxima semana en la USFQ, voy a ver si lo puedo hacer por Internet, mi expectativa es regresar pronto. Mi casa se queda aquí, mi vida también, espero estar aquí”.
“Es interesante que me acusen de haber hecho política, soy politóloga, nadie es ángel asexuado, todos tenemos opiniones políticas, más aún los profesionales.
