Armado con lo que Goran Ivanisevic llama una “mentalidad balcánica” y “arrogancia positiva”, el tenista Novak Djokovic reemplazó el dolor de perder el Abierto de Francia con la alegría de levantar el trofeo de Wimbledon en apenas cinco semanas.
Esa “arrogancia positiva” ha hecho de Djokovic un atleta formidable quien, en vez de distraerse con los avatares de la vida de casado y la paternidad, se ha convertido en una máquina humana de ganar que continúa llegando a las finales.
“Desde que me casé y me convertí en padre, no he perdido muchos partidos, gané varios torneos. Le sugiero a cada jugador, cásense, tengan niños, disfrutemos esto”, dijo un sonriente Djokovic al celebrar su primer aniversario de boda ganando su tercer título de Wimbledon.
El serbio levantó el trofeo dorado tras una victoria por 7-6, 6-7, 6-4 y 6-3 sobre Roger Federer, segundo preclasificado.
“Si hay algo que aprendí es a recuperarme rápido y dejar las cosas atrás y avanzar”, dijo el serbio de 28 años tras convertirse en el jugador de más edad de la era profesional en ganar nueve títulos de Grand Slam.
“No se puede pensar en lo que sucedió en Roland Garros o lo que sucedió unas semanas antes. Hay que mirar hacia adelante”, agregó.
Y eso es exactamente lo que Djokovic está haciendo al apuntar a los siete hombres -Federer, Rafael Nadal, Pete Sampras, Roy Emerson, Bjorn Borg, Rod Laver y Bill Tilden- que ganaron más torneos que él.
Si bien Federer y Nadal tenían 15 y 14 títulos de Grand Slam, respectivamente, para cuando cumplieron 28 años, el reciente éxito de Djokovic muestra que está mejorando con la edad.
“Tengo 28 años. Me siento bien. No me siento viejo. Con suerte, tengo muchos años más por delante”, comentó.
