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#16A: La reconstrucción de Manabí es un asunto pendiente

Dos año después del terremoto, cientos de familias siguen en la calle. En Manabí, 69.000 edificaciones tuvieron daños. Pero, según los testimonios de sus habitantes, la ayuda llega a cuentagotas.
La ayuda que jamas llegó, en varias ciudades de Manabí. Ofrecimiento de entregar un bono para reparación de vivivendas que fueron afectadas, todo quedo en ofrecimiento, el día de hoy lo que han hecho eliminar a las personas que supuestamente estaban censadas y aprobadas con varias visitas de Ingenieros verificando los daños y lo que dicen ahora que no hay dinero para tanta gente, y todas las personas continuan esperando el tan ansiado bono de reconstrución todo fue un engaño.

El terremoto del 16 de abril de 2016 es, en Ecuador, la peor tragedia de los últimos 70 años, está en lo cierto. El movimiento telúrico de 7,8 grados Richter ‘sepultó’ a 671 personas; y, según la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios, más de un millón resultaron afectadas. Sin embargo, cuando dos años después- el Presidente sostiene que “con unidad, solidaridad y trabajo, la reconstrucción de las provincias de Manabí y Esmeraldas es un hecho”, podría decirse que es necesaria una precisa y detallada contextualización.

“A los damnificados no nos han regalado una hoja de zinc. Estamos trabajando por nuestro esfuerzo”.

Lo que puede considerarse un hecho es que el terremoto sobrepasó las expectativas de todos los actores del Estado: sociedad civil, Gobierno central y autónomos… Era difícil estar preparado para un evento de esa naturaleza. Otro hecho es que 24 meses después de la embestida de la tierra- todavía hay cientos de familias en las calles de las zonas afectadas: Manabí y Esmeraldas. “La asistencia a esas familias nunca llegó, no ha llegado y lo que preocupa es que no va a llegar”.

Al visitar áreas golpeadas por el terremoto, como Pedernales, Canoa y Bahía, es posible consignar que existen zonas rurales donde la ayuda no llegó y las obras que se publican a través de la propaganda oficial no se visualizan. Sin embargo, desde las autoridades se insiste en que se ha gastado una gran cantidad de recursos en el proceso de reconstrucción:

“Solamente es pura publicidad para confundir a la gente. Las siete maravillas del mundo que ha ofrecido el Gobierno por la televisión, es pura mentira. A los damnificados no nos han regalado una hoja de zinc. Estamos trabajando por nuestro esfuerzo, no porque nos haya ayudado el Gobierno”, dice Humberto Colobón, morador de Pedernales, epicentro del terremoto. Su testimonio coincide con el de otros tantos…
“Dos años después, no hay nada, no hemos sido parte de mentiras y engaños , por parte del MIDUVI, que lo único que manifiesta que hay otras prioridades acaso nosotros no sufrimos el terremoto, dinde se quedo la plata que dieron para ayuda de los damnificados.

En el camino hacia La Chorrera para constatar los avances en las promesas. La comuna queda a 2km de Pedernales. Al llegar, al borde de la carretera se observa una especie de conjunto habitacional, donde se levantan casas de caña guadua y cemento; ahí opera maquinaria de construcción. Se ingresa por una vía asfaltada y al continuar la ruta aparece un ‘campamento’. Hay niñas, niños, mujeres, hombres viviendo en comunidad entre palos de caña, madera y plásticos desde donde se resguardan de la intemperie: el sol, la lluvia… el polvo y el lodo no se puede ‘esquivar’.

1.397 millones de dólares ha recaudado el Gobierno a través de la Ley de Solidaridad, que incluía el aumento del IVA del 12% al 14%.
Decir que el terremoto le cambió la vida a muchas personas es redundar. Gente que tenía una casa, un empleo, ahora sobrevive en condiciones de vulnerabilidad a la espera de una respuesta. Hubo quienes también abandonaron los poblados, migraron hacia otras zonas del país, porque su realidad era escombros. Otros afrontaron los embates de la naturaleza y de la desorganización de las instituciones responsables y apostaron por reactivarse por cuenta propia. Y están los que siguen a la intemperie, sin techo y en condiciones de insalubridad. Para todos ellos, estar vivos es una victoria.