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El más espontáneo Francisco concluye visita a Ecuador en el Santuario de El Quinche

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Con un acto ante miles de fieles congregados en la plaza central frente a la iglesia y el Santuario así como cientos de religiosos y religiosas, el sumo pontífice concluyó su visita al país, primera parada de su gira por Sudamérica que lo llevará en unas horas más a Bolivia y posteriormente a Paraguay.

“Tengo un discurso preparado, pero no tengo ganas de leer”, dijo el santo padre sin enfado y provocando aplausos de los miles de fieles que se congregaron en el Santuario de El Quinche, ubicado a unos 40 kilómetros al noreste de Quito, población famosa por ser destino de masivas procesiones cada año y desde donde ofreció un mensaje centrado en la figura de la Virgen María.

El pontífice argentino de 78 años se dirigió a la población en un mensaje improvisado cercano a la gente y lleno de ejemplos, consejos y bendiciones.

Confesó que desde su llegada al Ecuador el domingo notó una “gracia” especial en los ecuatorianos, distinta de lo que ha visto en sus viajes pastorales, lo que atribuyó a la consagración del país al Sagrado Corazón de Jesús hace más de 140 años.

Que Dios “los siga bendiciendo con esa peculiaridad tan especial que yo noté desde el principio”, señaló el santo padre.

En su mensaje dirigido sobre todo a religiosos, religiosas, obispos y seminaristas les aconsejó sobre la importancia de agradecer lo que Dios les ha dado “gratis” y “no perder la memoria”.

Con carteles, retratos y objetos religiosos, los fieles aguardaban la llegada del Papa.

Con carteles, retratos y objetos religiosos, los fieles aguardaban la llegada del Papa.

Al finalizar su discurso dio un consejo final: “Cuiden la salud, cuiden de no caer en una enfermedad, una enferemedad que es medio peligrosa (…) No caigan en el Alzeihmer espiritual, no pierdan la memoria, sobre todo la memoria de dónde me sacaron. No se olviden de dónde los sacaron, no renieguen las raíces”.

Y mostrando su autenticidad y humanidad admitió que a veces él también siente “la tentación” de olvidarse de dónde viene.

El encuentro en El Quinche terminó con un tango argentino, en alusión al país de origen del primer papa latinoamericano de la historia de la Iglesia Católica. De esa población de unos 16.000 habitantes que recibió para la ocasión a miles de visitantes de varias regiones del país, el pontífice se dirigió al aeropuerto para partir rumbo a La Paz.

“Nos deja más fe”

Entre los asistentes al acto estuvo Marcelo Caba, un comerciante de 35 años, nativo de El Quinche, quien observaba con emoción al pontífice, llevando una bandera del Vaticano y un escapulario de la Virgen María.

Acompañado de su esposa y su suegra admite sentirse “como triste” por la partida del papa Francisco. “Es una bendición que haya venido el Papa (…) Nos sentimos como tristes de que se vaya, nos quedamos tristes, como que Dios se fuera, pero nos deja más fe, más emoción de seguir a Dios”

Mientras que Rosa Simba, una campesina de 56 años, que viajó desde la localidad indígena de Olmedo, población ubicada al pie del nevado Cayambe (norte andino), sabe que la espera por ver al Papa tras dormir en la plaza valió la pena.

“Doy a gracias a Dios de que haya venido acá. Tenemos esa suerte de que vino y que nos haya dado las bendiciones (…) He seguido todo por televisión, estuve pendiente desde que llegó (…) Sería una dicha abrazarle, besarle, pero por lo menos nos dio la bendición desde lejos”

Un asistente a la última actividad del papa en El Quinche porta una imagen de la Virgen que lleva el nombre de la localidad ubicada en las afueras de Quito.

Un asistente a la última actividad del papa en El Quinche porta una imagen de la Virgen que lleva el nombre de la localidad ubicada en las afueras de Quito.